Bajará la inflación, bajará la pobreza. Y subirá el debate electoral.

El Indec difundió nuevamente sus cálculos de pobreza luego de haberlos discontinuado en el II semestre de 2013. Referidos al II trimestre de 2016, concluyó que la indigencia afecta 6,3 % de las personas y al 4,8 % de los hogares que viven en los 31 aglomerados urbanos mas importantes del país, en tanto que la pobreza afecta al 32,2 % de las personas y al 23,1 % de los hogares. Estos porcentajes se traducen en valores absolutos aceptando que la población total de los 31 aglomerados urbanos es de 27.201.000 personas y 8.772.000 hogares.  Los valores difundidos están levemente por debajo de los últimos publicados por el Indec que no fueron controvertidos, los referidos al II semestre de 2006: indigencia de 8,7 % a nivel de las personas y de 6,3 % de los hogares y pobreza de 26,9 % de las personas y 19,2 % de los hogares. Desde aquella fecha como es sabido los datos del Indec fueron manipulados y registraron valores controvertidos y muy reducidos cuando se los compara con mediciones alternativas realizadas por instituciones de orientaciones políticas diversas ( ODSA, CIFRA, CESO). Tales mediciones mostraron asimismo descensos de la incidencia de la indigencia y de la pobreza a partir de 2007 que habrían encontrado un piso en el II Semestre del año 2012 segun las estimaciones del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina y algunos meses posteriores de acuerdo a las estimaciones de CIFRA y del CESO ( Ver aquí). La devaluación de Enero de 2014 y su traslación a los precios sin embargo agudizó el problema en los meses posteriores acorde no sólo con la experiencia del pasado sino también con la propia metodología de cálculo. La aceleración de la inflación levanta la línea de indigencia y la línea de pobreza rápidamente en tanto que los ingresos de la población no lo hacen con la misma velocidad e, incluso, lo hacen muy lentamente si el fenómeno inflacionario viene acompañado de una retracción de la actividad económica. La aceleración de la inflación del primer semestre del corriente año provocó también un aumento de la incidencia de la pobreza y de la indigencia aun a costa del aumento de los ingresos que tuvieron los trabajadores del sector formal al ponerse en marcha las negociaciones paritarias. La caída de la actividad económica habría acentuado el impacto e impulsado a un contingente mayor de personas por debajo de los umbrales de indigencia y de pobreza en el segundo trimestre de esta año.

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Una mirada al pasado otorga respaldo a esta interpretación. Las estimaciones del Indec disponibles desde 1988 para el Gran Buenos Aires muestran en efecto el extraordinario crecimiento de la pobreza que se produjo con la hiperinflación que padeció la economía nacional durante el fin del mandato del Presidente Alfonsín y el inicio del mandato del Presidente Menem, alcanzando la pobreza al 47,3 % de las personas que habitaban la región metropolitana. El descenso de la inflación y el crecimiento económico de los primeros años de la convertibilidad llevó al indicador al menor valor de los últimos años veinte años, 16,1 %. La actividad económica cayó en 1995 y creció posteriormente hasta 1998 con la inflación en niveles mínimos, observándose una aumento del índice de pobreza al 27, 9 % a fines de 1997. Leve descenso en 1998 para luego retomar una senda alcista que en un contexto de caída de precios y depresión económica entre 1998 y 2001. La salida de la convertibilidad de diciembre del 2001 y la estampida de precios que se produjo con la gran devaluación llevó a que se registrara a fines de 2002 el porcentaje de pobres mas elevado de la historia, 54,3 % en septiembre de 2002.

Por la misma razón, es de esperar entonces que los acontecimientos que se están verificando en el segundo semestre del año apuntalarán una reducción de los indicadores en el segundo semestre: desaceleración de la inflación, reducción del ritmo de caída de la actividad económica, pleno impacto de los aumentos salariales acordados en las negociaciones paritarias del primer semestre y aumentos de los ingresos de otros grupos poblacionales de ingresos fijos ( jubilados, asignación universal por hijo).

El Indec ha señalado que las próximas estimaciones de estos indicadores continuará la tradición de referirlos a semestres. Y si se mantienen los plazos y cronogramas del pasado, los datos correspondientes al segundo semestre de este año deberán ser difundidos en abril del próximo y aquellas estimaciones de pobreza e indigencia correspondientes al primer semestre del año 2017 deberían ser difundidas en septiembre de dicho año. Si la desaceleración de la inflación se profundiza en los próximos meses y la actividad económica se reactiva, como sugieren todas las previsiones, puede esperarse que los indicadores de indigencia y de pobreza correspondientes al primer semestre del próximo año se situén significativamente por debajo de las actuales estimaciones. Y serán difundidos en septiembre, muy poco antes de las elecciones legislativas. Una vez mas, las cifras de pobreza ocuparán el centro del debate electoral.

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